Concurso patrocinado por el Hotel Mar Menor de Santiago de la Ribera

martes, 25 de marzo de 2014

Deshonrada

Deshonrada.
Me despertaron las herraduras del caballo que llevaba a D. Antonio, el médico. Ya no pude dormir más en toda la noche.
Observé que había luz en la casa y me dio una corazonada. ¡Ludivina! Todo cuadraba. Al oscurecer  vi pasar para su casa a Manuela, la partera
Abrí las contraventanas despacio. Alguien cavaba, en el huerto, a oscuras, entre la negrura de la noche. De repente, se escondió la Luna y quedó todo en tinieblas.
Al amanecer mi vecina, desencajada, llamó a mi puerta.
-Está muy mal. Estuvo a punto de desangrarse.
En la casa de enfrente, él, el sinvergüenza, dormía a pierna suelta, sin preocuparse de nada.
Después de unos días, pasó Ludivina sentada en el caballo sujetando  su maleta.

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