Concurso patrocinado por el Hotel Mar Menor de Santiago de la Ribera
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miércoles, 26 de marzo de 2014

MARÍA


   Se llamaba María y vivió hace muchos años. Ni ella ni su marido tuvieron nunca más patrimonio que sus manos. Trabajaban unas tierras que no eran suyas y habitaban en una casa que no les pertenecía.
   Se llamaba María y, entre la siega y la siembra, entre puchero y remiendo, parió ocho veces, enterró a dos de sus hijos, y vio morir a su compañero cuando aún amamantaba al último de sus retoños.
   Se llamaba María y fue una heroína, aunque ninguna calle lleve su nombre, ningún libro recoja sus memorias y ninguna placa recuerde que fue cocinera y madre, y enfermera, y economista, y contable, y jornalera y...
   Se llamaba María y era mi abuela.

MARÍA



 
 
      Todas las mañanas, aquella lozana mujer acudía a la plaza, con sus auriculares, en busca de algún "tajo" para "ganarse el día". Entre los jornaleros, destacaba sin quererlo por su hermosura y valía. Su historia, conocida por sus compañeros que la respetaban y apoyaban, se resumía con pocas palabras: huérfana desde niña, sin familia, sola se quedó. Un pobre ciego del lugar, la acogió, sin tener apenas para comer él.
      Esa mañana María -tal era su nombre-, repentinamente dio un brinco al tiempo que salía corriendo gritando.
      El cupón con el que su benefactor la obsequiaba cada día, había sido premiado con el gordo.
      Abrió y gobernó una gran Empresa, que dio trabajo y prosperidad a todo el pueblo.
 

viernes, 7 de marzo de 2014

Sonrisa gris

Me visto deprisa, sin hacer ruido, la ropa en el baño, preparada la noche anterior, un vistazo a los niños y un café.

Mi tercer hijo, mi marido, duerme… Por las noches ve televisión. No sé que hace con sus días.

Está todavía oscuro, lo sé, pero, aún con todo, miro por la ventana para comprobarlo. Me voy de noche. Regreso de noche. Este invierno parece eterno.

Pero el verano no cambiará el gris de mis días. Eso, también lo sé.

Maquillo mis labios, ensayo una sonrisa y salgo cerrando la puerta suavemente.

Da igual el color que ponga en mi boca, mi sonrisa es gris.

Pero sonrisa, al fin.

Y, el día comienza. 

lunes, 25 de febrero de 2013

(282) Ella

Ella. Profesora, escritora, utópica. Amante de los domingos por la tarde y del helado de chocolate. Se había recorrido medio mundo. Tenía claro que creer y crear solo estaban a una letra de diferencia, por eso ella creía y creaba sueños. Disfrutaba con los Beatles y con la arena de la playa entre los pies. Se subía a los tacones y bailaba toda la noche. Era la mujer que todos deseaban, la madre que todos querían y la amiga que todos buscaban. Era ella. Lo tenía todo. Un equilibrio. Una posición. Un marido que la adoraba. Solo había algo que se le escapaba, Fernando. Siempre que llegaba lo ponía todos patas arriba y ella odiaba el orden. Rompía su equilibrio.