Concurso patrocinado por el Hotel Mar Menor de Santiago de la Ribera
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miércoles, 26 de marzo de 2014

Mamá


Mamá me enseña que todos somos iguales. Por eso, a veces, mamá manda a Lucas fregar los platos, y yo le ayudo a arreglar el coche. Mamá entiende de coches.
Pero mamá no es como las otras mamás. Mamá no me acompaña al colegio, y no me espera cuando salgo. No me ayuda con los deberes y no me lee un cuento antes de ir a dormir. Mamá se va a trabajar por la tarde y regresa cuando lo hace el sol, con una sonrisa y un beso. Luego limpia, hace la compra y, cuando venimos del cole, la comida ya está en la mesa.
Papá tampoco lo hace. Papá siempre está en su despacho, dice que tiene que trabajar.

martes, 25 de marzo de 2014

Heridas en el alma

HERIDAS EN EL ALMA

           
            Vuelvo a oír sus torpes pasos acercándose a la puerta y el sonido de las llaves tintineando ante la cerradura. Ojalá regresara a las oscuras calles, las farolas de tenue luz y los bares en los que ahoga su miedo mientras nos destroza la vida.
            No es así.
            Entonces echo a correr. El largo pasillo se me antoja interminable y creo que su inmensa mano aferra mi delgado hombro. Pero eres tú, mamá. Es tu cálido abrazo dándome protección y amor. Y una lágrima cae sobre mi trenza dorada.
             -¿Lloras, mamá? -pregunto asustada.
            -No, mi vida. -me respondes con una caricia.
            Y mañana volverás al trabajo con una sonrisa en la cara y una herida más en el alma.

viernes, 22 de febrero de 2013

(222) EL CALIDO BESO

Siempre me despertaba con un cálido beso en la frente y el perfume que desprendía su cuello me advertía, entre sueños, que ya era hora de despertarse para ir al colegio. Me preparaba el desayuno con todo su cariño y yo, abarrotado de sueño, me hacía el remolón para escuchar sus requerimientos matutinos; -¡Vamos hijo! ¡Que vamos a llegar tarde!- Continuamente  se ocupaba de mi puntualidad y de la suya. Cogía su maletín, cargado de expedientes judiciales y caminábamos juntos al colegio cogidos de la mano, mientras yo admiraba su dedicación personal y profesional.
Siempre me despertaba con un cálido beso en la frente y su bigote producía en mí una sensación extraña. Placentera y agitante.

lunes, 11 de febrero de 2013

(74) Mamá

La observa por entre el enrejado de la ventana hasta que desaparece, perdiéndose tras una esquina.
Es su rutina diaria: cada mañana ella entra en su habitación para despedirse, mientras aún sigue durmiendo. Siempre la despierta, pero se hace la dormida, y cuando oye la puerta de la calle cerrarse se levanta corriendo y se asoma, para despedirla también, aunque sea en silencio.

Está orgullosa de ella, a pesar de no estar segura de lo que significa eso. Papá le dice que debe estarlo, y si él lo dice, es porque ella lo merece.

No la ve en todo el día, así que espera ansiosa a que regrese para darle un beso de buenas noches, antes de irse a dormir.