Mujeres no desesperéis. Existen lugares donde las almas son iguales, donde todo es omnipotente. Metrópolis perfectas, justas y equitativas, en ellas da igual quién seas, o qué seas, cada día cambias de vida, aprendes oficios. No están concentradas, o pueden estarlo, sociedades invisibles que solo mirando sin ver serán transparentes y únicamente viendo sin mirar se abrirán a ti. Agudizad el sentido y aprended todos, allí una mujer es mecánica, buzo, científica y futbolista, y también en aquellos reductos, un hombre cuida de los hijos y pasa la tarde en el parque. Esperanzas de un futuro con igualdad de oportunidades. No es ficción, no es mentira, es simplemente, un patio de escuela.